Comentario: Envejecer al estilo Logan

El filme protagonizado por Hugh Jackman está sacando cuentas alegres.

Por LAMA (@LAMAdridalfredo)

Recogí a Shazam en su tienda de Marín para emprender camino al cine Hoyts de Plaza Egaña, donde veríamos al viejo y querido Logan en la sala IMAX. Siempre es bueno reencontrarse con los amigos (y con ese comentario me refiero a Wolverine). Además, llevamos al Dr Malo y su polola porque desde mi óptica es bueno contar con un médico en caso de accidente en el auto. Las expectativas de los cuatro eran grandes, al igual que la fila que nos depararía la llegada al cine, donde se encontraba la creme de la creme de la farándula ñoña nacional: una mezcla entre los viejos estandartes nerds y los nuevos y viralizadores geeks.

El negro fue el color que primó por la alfombra roja y algunos cosplayers demostraban que estaban hechos para eventos de esta magnitud. La decoración era como de una vulcanización, aunque sin el afiche de la chica de la Bomba 4, sino que con Logan… fotos del resto de los personajes y Johnny Cash de fondo cantando “Hurt”. Al entrar nos paramos cerca de la puerta (el gordo Shazam sabe usar el cuerpo para ganar espacio), mientras esperábamos por Camila, Claudio y el Ruso. Se suponía que haríamos el anuncio de la nueva radio desde el lugar y bla, bla, bla. En fin, la fila avanzó, nos entregaron un paquete de cabritas, una bebida (se agradece cuando no has comido nada desde el almuerzo) y a correr por un par de buenas ubicaciones.

La pantalla es imponente, por eso Daniel buscó los asientos que estaban más adelante y nos dispusimos a que Logan se nos viniera encima como una ola (así de adelante estábamos). “Es que a mí me gusta sentarme bien adelante”, me repetía cada 30 segundos para convencerme de que nadie vería mejor que nosotros. Un representante de FOX, no tan viejo como Logan, tomó un micrófono para agradecernos la asistencia al evento, nos pidió que no tomáramos fotos o video, y que no filtramos spoilers de la trama (Spoiler). No vimos entrar a los demás GVHS a la sala, se fueron las luces y comenzó la magia.

Logan (la película) no se parece a nada que hayamos visto antes en el género de los superhéroes. Es una de esas excepciones que va a dar gusto repetirse varias veces porque está lejos de ser una película de mutantes salvando al mundo: es más bien un relato de cómo nos persigue el pasado y se hace presente por más que corras y te escondas. Logan (el personaje) está solo, viejo, huyendo de sí mismo y de lo esplendorosos tiempos de los X-Men: en 2029 ya no hay mutantes y los que quedan parecen obsoletos, esperando su final. Logan (la película), te habla del valor que tiene la familia -aunque creas que no la tienes- de lo importante que es darse cuenta que todas las marcas que llevamos en la piel, las manchas y las cicatrices, son parte de lo que somos, de nuestra propia historia que no podemos ocultar. A todo esto súmale sangre, acción, western, efectos especiales y los mutantes.

Terminó la función, Daniel me miró y me dijo: “la weá buena, cachaste que tomaban el mismo whisky (fireball) que yo”, me reí. Aparecieron la Camila, Claudio y Ruso mientras los asistentes a la sala esperaban la escena post créditos, aunque en todos lados salió que no había (sí, perdió la gracia la escenita con el tiempo). Nos reunimos, Camila analizaba como sicóloga cada momento del film, Claudio repetía como loco: “que buena película, el Ruso está en negación”. Ruso se mantuvo silente, tenía reclamos, pero se los guardaba y decía cosas como: “Batman v Superman es mejor”. Todos sabemos que le gusta provocar. La farándula nerd comenzó a moverse, Pancho Ortega nos decía: “Buena, me encantó”, Gonzalo Oyanedel acotaba: “es buena como todos los westerns”, otro por ahí comentaba: “sentí lo mismo que cuando vi The Dark Knight”. Yo hasta me pasé el rollo de: “¿y si un día soy padre? Me encantaría tener una hija como X-23”. Los ñoños se retiraron felices, aún se tomaban selfies y viralizaban todo lo que se les cruzaba por delante, mientras la vulcanización se desarmaba. El show se acabó.

Shazam, un poco más reflexivo (es verdad), decía que le gustaba que no se pareciera al comic, que se trata de algo distinto, un historia por sí sola. Ni siquiera extrañó a The Hulk o a Red Skull que son parte importante de la trama del cómic Old Logan (en el que se basa la cinta). Muchos detalles al servicio de los fans y distancia de las dos entregas anteriores del personaje son algunas de las claves del film.

Legión, tengo claro que ser viejo es algo que cuando usas polera negra, zapatillas y te importa todo un rábano, está lejos de tus preocupaciones. Ser viejo es ser ignorado por los jóvenes a pesar de tener mucha experiencia que traspasar. Ser viejo es algo que no experimentaremos hasta un tiempo más, pero no tanto tampoco, cada día estamos más cerca. Ser viejo es estar solo, porque ser viejo en un mundo desechable es algo extraño: ya no hay cosas viejas, todo se va a la basura. Es más barato tener algo nuevo que reparar lo antiguo, aunque lo viejo sea mejor. Igual que el viejo Logan, aunque en su caso los años no pasan por él: se quedan en cada cicatriz.

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