Un fin de semana en Comic Con Chile

Por Camilo Lehnebach Bravo (@lajenbajen) – Foto Superior: Comic Con Chile

Hace poco menos de 365 días atrás, viajé a Santiago para estar por primera vez en la Comic Con Chile, un evento que había tenido en carpeta, pero en el que por distintas razones no había podido participar. Además, fue la primera vez que asistí a Generación VHS, cuando la Legión era mucho menor; y entre bromas y en serios, no sabíamos muy bien cuántos capítulos más duraría el programa.

Hoy, casi un año después, asistí gracias a Generación VHS. Y con ese gran poder, obviamente vino una gran responsabilidad. La marca GVHS es cada vez más grande, tiene nueva casa radial, cuentas en Facebook , Twitter e Instagram, además de este sitio web; por lo tanto, había pega importante que hacer: mantener a la Legión informada. Esto, sumado al que ya había vivido la emoción de una primera vez en Comic Con, siento que me ayudaron a ver el evento más fríamente.

Dicho eso, vamos a lo nuestro.

La convención

La Comic Con antes de cualquier cosa es un evento, y un evento grande, por lo tanto, busca aglomerar a la mayor cantidad de gente posible; se invierten lucas, se ganan lucas y se hará lo posible por que la mayor cantidad de gente se entere de que está siendo realizado. Sin embargo, nada de eso es posible si no hay una propuesta que tenga un nivel de calidad importante, y en ese sentido, siento que Comic Con Chile hace acuso de ese requerimiento, aunque a momentos falle en la implementación.

Cuando entré por primera vez el viernes, tuve la impresión de que estaba ante algo más grande. Al poco andar veías que la mayoría de stands repetidos de años anteriores estaban un poco más grandes, mientras teníamos al menos dos puestos, el de Star Wars y el de The Walking Dead, que destacaban de sobremanera. Luego, el patio de comidas había sido dejado afuera y había un escenario en toda una esquina del salón principal. Insisto, la impresión constante es que se intentó crecer, o en su defecto, demostrar crecimiento.

A pesar de lo anterior, el funcionamiento del evento tuve la impresión de que daba pistas de algunas fallas. Se formaban muchas filas para la mayoría de las cosas, lo que hacía que o se te pase medio día esperando, o no puedas entrar para poder seguir recorriendo. Además, el cambio en el formato de ingreso al salón donde se realizan los principales paneles siento que fue restringiendo la participación. Al tener que avanzar un largo trayecto con vallas papales, podías recién entrar al salón principal (Cine Hoyts Stage). En la versión anterior, había una puerta abierta que permitía a las personas circular libremente, y de esa manera ir entrando y saliendo de paneles de forma mucho más cómoda.

Como balance final en este aspecto, creo que la Comic Con demostró intenciones reales de crecimiento, pero tiene que descubrir en qué está fallando. Como decía el Tío Claudio el lunes, las marcas están empezando a entender cómo jugar sus cartas, lo que siempre es bueno para nosotros. Y finalmente, creo que es necesario que desde la organización del evento no se trate tanto de imitar a las convenciones gringas, en el sentido de que se le podría sacar mucho más partido al producto local si se le potenciara más comunicacionalmente. Sí, que vengan invitados grandes, pero que sea complementario a lo otro.

El cómic

No sería ningún profeta si dijera que la Comic Con no tiene tanto de cómic como se podría pensar. Sin embargo, aún así me quedé con la impresión de que lo que hubo de cómic, fue bueno. La cercanía de los artistas invitados, la variedad en los productos nacionales y las propuestas interesantes fueron haciendo que, aunque la experiencia del cómic estuviera casi limitada a un stand, fuera completamente agradable. Y en este sentido, me gustaría destacar tres cosas.

En primer lugar, la gran participación de Acción Comics en la cita; porque más allá de que nos alegremos de lo bien que le fue al Tío Claudio, lo cierto es que ese éxito tuvo una razón de ser. No por nada creo que tuvieron uno de los stands de editoriales más grandes.

Siempre se les vio con pendones publicitándose y con variedades de cómic, cosa que todo el mundo pudiera enterarse de lo que hacían. Pero principalmente, destaco el hecho de que Accion Cómics es una familia muy acogedora, y eso se nota. El domingo, mientras hacía hora para ir a ver a Millie Bobby Brown (cosa que no pude hacer) estuve en el stand del Tío Claudio. Y en el ejercicio entre descansar y vender que se produjo en ese momento, noté cómo todos los que estaban ahí te trataban como si fueras uno más, situación que se repetía en la atención del público, radicando ahí, creo yo, una de las principales causas del éxito.

En segundo lugar, me parece importante reconocer el tremendo trabajo de Guido Salinas, el Kid Dibujante. El artista creador del fenómeno en medios digitales, Galvarine, logró tener para esta Comic Con no sólo el prólogo del cómic que se sacará en los próximos meses con Seba Castro en el guión, sino que también trajo stickers, poleras, prints y prints nuevos con las imágenes de Galvarino. Todo esto, perfectamente cerrado con un cartón en el que la gente podía sacarse una foto con la portada alusiva a Wolverine. Como no se cansan de decir el Tío Claudio y Shazam, Guido es un chico que lo entendió todo, y que por sobre todo, es trabajador.

Y el tercer momento llega el domingo en la mañana (que para mí fue como el día semi libre) cuando a las 12:00hrs se realizó un panel moderado por el Seba Castro (guionista de Galvarino) con los artistas invitados. La mesa la compusieron, además del animador, Carlos Valenzuela, Bart Sears y uno de los redactores de este sitio, Guillermo Kobayashi.

Con ellos cuatro a la cabeza, el panel se destacó por ser conversación comiquera pura y dura. La discusión, que se iba dando a medida que Sebastián proponía distintos temas, permitió conocer el lado más nerd de los invitados, que a la vez nos transmitían cómo se puede ser profesional y ganar dinero con el cómic.

Así, pasábamos desde momentos en que Seba dejaba su rol de animador para transmitir un mensaje, a otros donde Kobayashi olvidaba su rol de intérprete para agregar datos sobre un cómic, hasta que los invitados nos compartieran sus experiencias. Todo esto hizo que se generara un espacio muy rico de conversación, a pesar de que era muy difícil escuchar, porque teníamos el terrible ruido de la Zona Gamer a nuestras espaldas. Cerrando con un stand en el que, a pesar de contar con la parte central iluminada, el resto del salón estaba completamente a oscuras.

El concierto de rock

Creo que ningún medio se cansó de tirarle flores a la organización por el que sin duda fue un golazo, conseguir que Millie Bobby Brown, la protagonista de la aclamada serie Stranger Things, sea la principal invitada. La Comic Con había logrado el puntaje máximo: traer a un actor en su mejor momento. Lamentablemente, todo lo relacionado a la pasada de Eleven por tierras chilenas estuvo ensuciado por polémicas o complicaciones.

Primero, sin ser culpa de la organización, comenzó a circular un video en el que la actriz pedía disculpas por cancelar dos participaciones en convenciones debido a que se había visto sobrepasada. Obviamente, la incertidumbre se instaló en esta parte del globo y la gente no sabía muy bien qué creer. La forma de ratificarlo fue ir confirmando mediante redes sociales. En ese contexto, surge el siguiente problema: la plata. Cuando se habla de plata siempre se tienen complicaciones, así que no quiero discutir los detalles, sino que dar cuenta de una situación que encrispaba aún más las relaciones entre fanáticos y organización.

En tercer lugar, y en algún momento del que nunca supe; se cambió su panel que, durante toda la promoción del evento y su venida, en un principio había sido anunciado para el sábado -lo que implicó que mucha gente comprara entradas sólo para ese día- pero terminó siendo la tarde del domingo.

Finalmente, para cerrar la venida a Chile de esta verdadera estrella de rock, hubo una cantidad muy importante de personas que se quedó fuera del panel. Esto, obviamente, provocó molestias de fans y familias completas, que asistían a ver a la heroína de la niña de la casa.

Me quedé con la impresión de que a la organización la sobrepasó la situación. Porque por una parte estuvimos casi por primera vez ante una verdadera invitada de lujo, con todo lo que eso conlleva; y por otro, ante una niña que ya venía con manifestaciones de agotamiento. Ambos elementos hacían que la tensión entre las partes fuera constante, lo que se manifestó en cancelaciones y cambios de horarios en eventos. Y ciertamente no sé por qué cosas pasó la organización, pero sí creo que deben tomar nota de lo que ocurrió y de cómo recibió la gente las decisiones que tomaron.

Como habitante de región, la Comic Con va a ser un evento al que siempre voy a querer ir. Porque es cuando se reúne lo mejor de lo mejor, y por que no significa sólo 3 días de diversión, sino que 5 días de aventura. Cuando viajas a un lugar que no conoces tanto, para ir a un evento en particular, la aventura comienza desde que te subes al bus y dura cada segundo antes de tu regreso a casa. Y a pesar de que el viaje pueda ser largo, la magia de las que les hablo apacigua todo agotamiento.

Por lo anterior, es que quiero y me interesa que la cosa mejore lo más que se pueda, y aporto dando mi opinión. Para que así todos tengan un mejor pasar, y para que quienes viajamos tengamos un evento que responda a nuestro esfuerzo por estar ahí. Como decía el Tío Claudio el lunes, me parece que no hay que cargarle la mano a lo malo, porque es producto del intento por seguir creciendo. Y eso, hay que destacarlo.

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Futbolero. Geek. Reflexivo Compulsivo. Creyente de que el Rock nos hará libres.

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